dimarts, 5 de juliol de 2022

LA RELÍQUIA DEL BRAÇ DE SANTA TECLA PRESIDIRÀ AQUEST DIVENDRES LA DIADA DE LA SANG 2022

 

Aquest divendres, durant l’acte de celebració de la DIADA DE LA SANG 2022, tindrem l’honor, gràcies al Capítol de la Catedral de Tarragona, de rebre per primera vegada a l’església de Natzaret la venerada Relíquia del Sant Braç de Santa Tecla en commemoració dels set-cents anys de l’arribada de la Relíquia a la nostra Ciutat.

L’última vegada que van coincidir el Sant Crist de la Sang i el Braç de Santa Tecla, va ser el 28 d’abril de 1878, quan van desfilar pels carrers de Tarragona en rogatives per la pluja. Ara, cent quaranta-quatre anys després, es tornaran a trobar.

Tot seguit, recordem la crònica del Diari de Tarragona sobre la rogativa per pluja d’aquell llunyà 28 d’abril del 1878:

“Conforme habíamos anunciado, el domingo último se verificaron en esta capital y en la santa iglesia metropolitana suntuosas funciones de rogativas a nuestra invicta Patrona, la proto-mártir Santa Tecla, para alcanzar del Altísimo los beneficios de la tan deseada lluvia de que necesitan nuestros agostados campos. Por la mañana a las diez y media se procedió a sacar el Santo Brazo del sarcófago situado en la capilla de la Santa, asistiendo algunos labradores con hacha, todo el clero catedral y cabildo, el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo de la diócesis con capa pluvial y el ayuntamiento presidido por el Sr. Gobernador civil, trasladándolo al altar mayor, cantándose durante el acto por una numerosa orquesta y coro el himno de la Santa y la antífona Sicut lihum. Después de cantada Nona con gran solemnidad comenzó la misa votiva, también ejecutada por la orquesta y capilla de la Catedral, predicando el Iltre. Sr. Dr. D. Salvador Tarín, canónigo lectoral, quien se extendió sobre la necesidad de reformar la sociedad corrompida para que Dios no nos castigue enviando tantas y tantas plagas como azotan la tierra. A las doce y media terminaban los divinos oficios, comenzando inmediatamente la vela dos señores capitulares, dos beneficiados, dos concejales y dos labradores que se relevaron cada media hora hasta la de comenzar el rezo de la tarde; terminado el cual, se organizó la procesión de rogativas por el orden siguiente: abrían la marcha cinco batidores de la guardia civil de caballería, seguidos de la bandera de la Congregación de la Purísima Sangre de N. S. Jesucristo y de las de los gremios de mareantes, panaderos y labradores; luego venían los alumnos que concurren a la escuela del Círculo católico con vela y los que asisten a la del Sr. Dols con vesta y vela; seguían varios individuos de los gremios de mareantes y horneros con hacha y un número regular de los del gremio de labradores, acompañando la cruz del gremio; los individuos de la Iltre. Congregación de la Purísima Sangre de N. S. Jesucristo en número de más de 130 con vesta y capuz y llevando vela, precedidos de la cruz en que se hallan todos los trofeos de la Congregación, del pendón de la propia cofradía y seguidos de la imagen del Santo Cristo, rezando el salmo miserere algunos sacerdotes; venían luego los alumnos del seminario menor con vela y luego los maceros del cabildo metropolitano con la cruz de la Catedral seguida de todos los alumnos del seminario conciliar, el clero de la población, el parroquial, catedral y el cabildo metropolitano, todos con hábitos de coro y vela y cantando las letanías mayores; cuatro sacerdotes con alba llevaban en andas la Santa reliquia, rodeada de la escuadra de gastadores del regimiento de Albuera y seguida del Excmo. Sr. Arzobispo de la diócesis con hábitos pontificales, cerrando la comitiva el ayuntamiento presidido por el Sr. Gobernador civil y un piquete del regimiento indicado con banda y música.

En las iglesias de Beatas de Sto. Domingo, San Francisco, Seminario conciliar, Hospital, San Agustín, Santa Clara, Nazareth y Sma. Trinidad, se levantaron altares, rezándose en cada uno de ellos las preces de rúbrica.

La procesión siguió la carrera indicada, si bien a última hora se determinó que no saliera por la puerta del Rosario y entrara por la de San Francisco, sino que continuó por el interior hacia la calle bajada del Rosario y tras Santo Domingo a la Rambla de San Carlos.

Entre los labradores vimos a tres o cuatro muy ancianos que habían asistido a la última función de rogativas de esta clase que, según dijimos, tuvo lugar en el año 1824, y dos de ellos habían concurrido ya a la de 1817.

En la rambla, al llegar a la puerta de Sta. Clara y dar la vuelta los batidores por la acera derecha, un caballo resbaló cayendo con el guardia, sin que afortunadamente se causara daño alguno.

La procesión que salió a las cinco de la tarde regresaba al templo a las siete y media.”